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Patches of Sky [Rol libre]

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Patches of Sky [Rol libre]

Mensaje por Eis Konec el Jue Nov 12, 2015 11:13 am

Patches of Sky




12 de Noviembre, 10 am. Allí estaba Eis, sentado sobre la maleza en la espesura de los bosques en el invierno que recién parecía empezar con los aires navideños que provocaban aquella frescura que helaba los pulmones y al respirar Eis exhalaba su aliento en contra de sus guantes atrapando el humo gélido que provenía de su cuerpo.  Encantador, admirable y frígido pero memorable, todo aquello le recordaba la sensación de haberla vivido antes. Y así era, cuando era un estudiante se sentaba aquí mismo donde estaba, leyendo su copia de opciones avanzadas mientras apreciaba el castillo de la academia tan solo a una cuadra de distancia quizá, pues estos eran sus terrenos aunque cubiertos de nieve bien se podría confundir con cualquier bioma invernal. Añoro un bostezo luego de recordar, para así mismo arrecostar su espalda en el árbol donde había estado descansando en su juventud pero ahora sin un árbol que leer y sin la destreza u osadía que vibraba en su interior en los años de antaño. Se sentía cansado pero la sensación de erizársele la piel le hacía sentir joven y vivo a pesar que su apariencia lo mantenía bien conservado después de ver cuatro décadas del mundo girar a su alrededor.

Ha sido una mañana inolvidable, como todas las que se pasa en la naturaleza. No sé, quizá sea yo, no importa mucho el sitio pues todo está de más. ¿Serán mis delirios y mis cuentos lo que me hacen disfrutarlo tanto?

Y ahí se quedó mirando las nubes con una sonrisa en una cara de sueño, viendo cómo se transforman al viajar aquellas nubes grisáceas y blancas dándole una apariencia inmaculada de claridad al edificio, al lugar y a su ánimo. Como hoja al viento, rodando y rodando…  Se fue quedando dormido sin darse cuenta empujado por el natural deseo que tiene en las mañanas de dormir un poco. El gorro blanco que llevaba se le fue cayendo hacia la cara, dejando visibles las orejas que tiene de adorno en la cabecera y junto las manos involuntariamente en el pecho uniéndolas como lo hacen los difuntos aunque este estuviese medio sentado. Y ahí quedo, como un parche del cielo pero en la tierra, sumido en un suave sueño entre el frió y el calor de la naturaleza.

Aquella fresca transparencia en la que estaba sumida la mañana, como si se tratara de una madrugada fue cambiando de forma suave, despacio mientras los rayos del sol saludaban su rostro con una cálida bienvenida, haciendo que todo se tornara brillante en exceso. Él se despertó de a poco casi pasada una hora de estar ahí dormitando, haciendo el vago. Se levantó dejando la huella de su cuerpo en la nieve y poso su mano derecha en el tronco del árbol como si se despidiese de una persona, como todo un merlán. De ahí sintió un rugido de su estómago y avanzo un poco más entre la espesura del bosque llegando a un claro congelado, donde debía haber un diminuto lago ahora solo había la crisálida entre tierra y agua, la división que marcaba ahí siendo resbalosa y juguetona como él.  El por ser de una contextura liviana no lo pensó dos veces, parecía un niño divirtiéndose de aquella manera pues al instante en que encontró el sitio se lanzó a la capa fina de nieve para deslizarse entre ella haciendo un leve chist con sus zapatos mientras avanzaba de un lado a otro patinando, resbalándose, cayendo de sentón y riéndose solo en aquel sitio.

De pronto su estómago rugió ahora con más fuerza, sintiendo un vacío estomacal y las mejillas rojas de andar por ahí en el frió este dejo de avanzar por el bosque por casi cuarenta minutos mientras repasaba sus deberes en la cabeza. Quería ir hacer una visita al hibernadero para seguir observando la flora local, estudiar un poco y quizá realizar alguna poción por práctica y ocio.  Estuvo caminando un rato y este se llegó a la desembocadura del bosque que llegaba a una playa muy bonita, en un contraste con el azul del mar, el café de la arena y la blanca nieve que se opacaba en el suelo. De pronto empezaron a caer copos de nieve sobre él y las personas que deambulaban. Al parecer nadie presto atención que un viejo vestido de niño en pijama salió del bosque y empezó a adentrarse entre las personas, en una por un descuido tropezó majando los ruedos de su pantalón bombacho abalanzado hacia adelante contra un alguien que no pudo ver sus facciones en el momento para saber si era hombre o mujer, él se cayó de espaldas como si hubiese dado contra un muro y de pronto  ya estaba sentado en el suelo con el pantalón lleno de nieve y humedad pero este solo esbozo una risa torpe cohibido un poco por si le había ocasionado algún daño a esa persona.

Normalmente hubiese preferido no demorar en atender sus deberes y en la rutina que quería formar, ya que como siempre en su vida un evento inesperado le hacía virar completamente su camino para disfrutar de alguna aventura. Creyó que así podría romper aquella tradición pero en sus adentros, su corazón deseaba otra cosa. Ya no le importaba que mirara la gente, el de todos modos era muy exhibicionista. Se puso de pie casi de un brinco mostrando ahora una agilidad no correspondiente con su torpeza. Levanto la mano hacia el cielo como si quisiera agarrar una nube con los dedos y este empezó a sentir un cosquilleo que hacia revelar en su rostro una risa nerviosa, poco a poco en su mano se formó un copo de nieve hermoso, brillante y muy distinto de los que se podrían encontrar por momentos cogiéndolos con los dedos antes de que se derritan, era del tamaño de su palma y parecía tan helado que no se derretiría en un buen rato pues dejaba una hilera de aire frió a su alrededor.  Entonces Eis se inclinó hacia adelante con un placer mas intenso al haber hecho un poco de su magia de don de la que tanto hacia gala, bajo un poco la cabeza pero mirando con sus ojos azul marino a la persona que tenia frente a si mismo y le ofreció el hermoso copo de nieve en seña de disculpa esperanzado de así no tener inconveniente en hacer algo productivo el día de hoy pues si algo que comprendía muy bien es que cada acto tenia consecuencia, que el tiempo siempre gana y una disculpa tiene fecha de caducidad, pues al final aquellas noches de incendio, no son reversibles como quisiera creer.


Espero con eso pueda perdonar mi torpeza, iba con cierta prisa aunque innecesaria y no mire por donde iba caminando. La mayoría de personas se pondrían de mal humor si un desconocido choca con ellos, así que espero la nieve apacigüe su carácter.


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Re: Patches of Sky [Rol libre]

Mensaje por Aurora Selwyn el Jue Nov 12, 2015 2:32 pm

Aurora Selwyn se encontraba dando vueltas entre sus sábanas con un fuerte deseo de quedarse en cama todo el día, pero en ese entonces le era casi imposible lograrlo,más con el hecho de saber que si esta conciliara el sueño despertaría a los instantes con su cuerpo reclamándole el hecho de no querer dormitar más, por lo cual, con algo de incordio esta se levantó suspirante. El clima estaba en un punto perfecto en el cual cualquiera se sentaría en un sillón, con una pijama y un chocolate caliente a ver cualquier maratón de película navideña que estuvieran pasando en ese entonces, pero Aurora por su parte, queriendo aprovechar que el clima estaba más que perfecto para un ser como ella poder salir con libertad dio una pequeña sonrisa a la nada, y posterior a esto se comenzó a estirar en el borde de su cama preparando su cuerpo para el plazo del día. Aurora miró al rededor entre cerrando de manera leve los ojos. ¿Qué se pondría hoy? pensó esta con algo de tardo , a la vez que se comenzaba a levantar en dirección a su closet. ¿Qué haría hoy? se preguntó esta con más curiosidad mientras se colocaba de manera leve un dedo en la barbilla. -Umhh...- murmuró para si misma a la vez que tomaba una camisa de a cuadros negros con rojo , un gorro de lana negro, unas botas de leñador y un leggin negro. Esta tomó aquellas prendas y las colocó sobre su cama para poder dirigirse nuevamente a un distinto lugar, su baño. Esta se comenzó a alistar y después de ducharse, cepillar los dientes y hacer sus necesidades salió en toalla, comenzando así a colocarse todas las prendas necesarias. -Una decoración a este triste lugar no estaría mal...- dijo esta con una sonrisa, la idea de decorar su apartamento no le vendría mal, menos si sabría que esta sería su primera navidad sola, debido a que sus padres en aquellos momentos habían tomado la decisión de hacer un viaje, por supuesto, los dos en sentidos distintos.

Asintió con algo de ánimos a la vez que se acomodaba su collar de talismán el cual guindaba en su cuello, que haría sin el... pensó esta con algo de pesadez, así a la vez que se terminaba de arreglar el gorro en su cabello con sus manos. Aunque el clima estuviera helado por fuera a Aurora no le era ningún inconveniente, no es que pudiera morir de hipotermia no?. Esta se rió sola ante aquella idea, así a la vez que después de tomar el dinero suficiente esta, tomó sus llaves y posterior a salir del apartamento y cerrar se comenzó a poner en marcha para cumplir sus objetivos de aquél día, entre ellos el querer comprar un árbol sin importar el tamaño, luces, decoraciones, algunos postres navideños y demás. Los días de Aurora últimamente habían sido algo extraños, ya habían pasado algunas semanas desde que esta había tenido una especie de pesadilla bastante extraña la cual había dejado como secuelas algunas otras pesadillas leves , y entre ellas algunos murmuros retumbantes en su cabeza, los cuales aunque le fuesen algo difíciles de ignorar, podía lograr hacerlo. Los pasos de Aurora eran algo lentos pero sin embargo eran largos, a la vez que aunque estuviera viendo a la nada ella si atendía a su exterior, sabiendo a´si donde pisar y si era posible no tropezar con alguien... esta vez.

Nuevamente esta volvió a sumergirse en pensamientos, ya saliendo del hecho de pensar en que tal vez estuviera loca, esta se comenzó a concentrar en el saber como decoraría su apartamento o que haría para la víspera de navidad o la de año nuevo. Aunque esta tuviera algunos conocidos no se sentía preparada como para poder invitarlos, o no el hecho de estar preparada, no se sentía segura. ¿Y Si estos si podrían pasarla con alguien mejor como su familia? el hecho de estar aquellos días totalmente sola la llenaban de pánico, no le gustaba estar del todo sola. Como cualquier persona de vez en cuando le era perfecto pero... justo esos días, era algo que no quería ni necesitaba, pero sin embargo si esta tendría que hacerlo no haría más nada que aceptarlo. Esta volvió al mundo real nuevamente comenzando a atender a lo que le rodeaba, personas con grandes sueteres y los rostros rojos a veces provocaban leves risas en Aurora. que exagerados... pensaba esta con un leve aire de risa mientras negaba levemente, así echando de vez en cuando un ojo sobre las tiendas las cuales comenzaba a tomar un aire navideño, poniendo en venta cosas para la época y algunas subiendo los precios de manera exuberante, provocando así que Aurora abriera de vez en cuando los ojos bastante impresionada, intentando guardarse los comentarios negativos para si misma. En algunos momentos sentía como le llegaban algunos murmullos de otras personas un poco a lo lejos como también al mirar a los ojos a las personas que pasaban de vez en cuando sentía que algunas que portaban sonrisas enormes no tenían más que un enorme vacio en su corazón, pasando una navidad hasta peor que ella, haciendo que hiciera una leve mueca hacia un lado.

Sonreía de vez en cuando al notar los deseos y aspiración de algunas personas que pasaban, los cuales recordando el ser que esta era y lo que necesitaba nunca usaría en contra de los mismos, aunque Aurora no fuera más que un ser de la oscuridad, esta no podía negar que en su fondo sentía que ella era buena... o a su criterio esta era bastante buena. Nuevamente se había sumergido en pensamientos sin siquiera darse cuenta, al momento en que esta se puso consciente nuevamente de su al rededor ya se encontraba en una especie de costa donde las personas caminaban con bastante naturalidad, el sol no estaba pesado , ni siquiera fuerte por lo cual no le afectaba de manera peligrosa a la delicada piel de Aurora, de vez en cuando miraba el agua donde solo lo más valientes sin temor al abundante frío de la misma entraban a sumergirse en la helada playa, esta se reía un poco al ver como algunos niños con intenciones de entrar a bañarse aún así con que este enorme frío salían corriendo, huyendo de las pequeñas subidas de las olas, aunque el frío fuese uberrimo notaba como algunas personas no le habían caso al mismo, disfrutando aún el hecho de tener una playa cerca. esta seguiría sumergida en sus pensamientos,  pero un fuerte empujón fue lo que esta necesitaba para dejar de pensar en todo y concentrarse únicamente en su realidad. ¡Bum! escuchó esta al momento del impacto, tanto ella como la otra persona habían caído al suelo de forma bastante rápida y algo violenta. Todo su cuerpo se perdió en un profundo mar de una vista nublada, se había desorientado levemente pero al momento en que esta pudo abrir los ojos notó como algunas personas se habían quedado observando a los dos seres, mientras que otras solo se reían. Esta sintiendo culpa por haber tropezado de manera bastante desmañada sintió un leve rojo subir por sus mismas mejillas e inmediatamente comenzó a levantarse, esta estaba apunto de comenzar a pedir incesantes disculpas a la otra persona por aquél torpe tropiezo, pero la agilidad de este fue mucha más que la de ella. En cuestión de instantes este ya estaba levantando al frente de ella, habiendo cogido un copo de nieve que había caído sobre la mano del mismo, provocando así que esta le mirara con asombro. Al momento en que notó como aquél hombre se inclinaba frente a ella pudo notar los ojos del mismo, un azul tan profundo y llamativo que le hacía recordar un poco a los anteriores iris que esta poseía. Pero sin embargo lo que más impresiono a la chica fue el momento en el que su opuesto habló, parecía ser que este pedía disculpas, provocando así que esta moviese las manos varias veces a los lados intentando negar pero sin embargo ocupando sus propias manos para aceptar el obsequio de el.

-Oh no se preocupe, discúlpeme usted también, iba tan perdida en mis pensamientos que no me di cuenta el momento en que usted se acercaba por lo cual ni siquiera pude ayudarle a detener su caída.- Dijo esta con algo de culpa, este se había disculpado y aún así le había regalado algo a ella en modo de disculpas, no sabía como devolverlo y menos en aquellas condiciones, aquella chica con don de Fuego no tenía casi ninguna opción para poder transformar en aquél lugar donde la nieve cubría cada centímetro del lugar.


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Re: Patches of Sky [Rol libre]

Mensaje por Eis Konec el Jue Nov 12, 2015 8:15 pm

Un poco sorprendido por quien tenía en frente de sí mismo, luego de haberle entregado el copo de nieve modificado con su magia de Agua ya podía alzar la mirada, parecía un elfo domestico haciendo una inclinación para disculparse pero era una postura muy normal en él, pues a fin de cuentas su altura desmesurada no le ayudaba bien a posicionarse en los bancos de nieve por lo que quede a la altura del mentón de la joven sin embargo, aquello podía hacer más notorio para sí mismo el apreciar las facciones de la joven muchacha. Debería  tener al menos veinte años de diferencia o un aproximado, pero verle era como una personificación de la nieve, del ambiente frívolo pero lleno de vida que podía contemplarse mirando a cualquier dirección en aquella localidad de la academia.  Quede en silencio observándole sin esperar una pronta reacción sobre el copo de nieve que había hecho, pues a pesar que era un poco más grande que una pelota ahora caían muchos más del cielo como si la naturaleza se negara a aceptar una creación mejor que la propia. Eis solo sonrió tímidamente pero no por la muchacha, si no por aceptar la idea de que siempre habría alguien que pudiese embellecer la tierra que habita de una mejor manera, su competidora natural siempre le jugaba aquellas bromas y este por lo pronto decidió simplemente tenerle paciencia  y consideración. Se sacudió suavemente de forma inconsciente para quitarse la nieve de los hombros, se sacudió una vez más el pantalón así mismo dejando notar sus facciones delgadas al pasar aplastando la textura y el contorno bombacho en sus piernas delgadas.

Volvió la mirada a la chica, miro sus ojos durante un pequeño silencio incomodo mientras se dedicaba a oír las amables disculpas de una joven con buenos modales, el correspondió dedicándole una sonrisa alegre distinta a la que sus nervios mostraban pues ahora sus facciones, sus pocas arrugas y sus ojos formaban una expresión de alegría pura, inocencia.  Rio en bajo, casi en susurros para no parecer mal educado o pretencioso ante la joven muchacha, este se volteo un momento acariciando su espalda como si buscara algo y en efecto. De pronto la mirada que había centrado en ella había desaparecido y el gesto de amabilidad había seguido su camino, mientras aun le escuchaba hablar le dio la espalda por un momento para volver atrás de sus pasos y en eso sujeto una mochila, muy pequeña que apenas se camuflaba entre el abrigo. Se quitó el gorro para sacudirle la nieve a  una mochila con orejas y ojos de panda que claramente hacían juego con el mismo gorro. Este luego volvió a donde estaba la señorita y empezó a dirigirle la palabra como si no se hubiese ido a media conversación.


No creo que sea necesario que se disculpe señorita, a pesar de mis aventuras creo que mi habilidad intelectual para prever mis posibles accidentes son tantos como si me hubiese tomado la poción estupor horribilis.–Este rebusco en la pequeña mochila un embace diminuto del tamaño de un dedo en largo y grosor, este se lo mostro enseñándole aquella pócima de la cual había mencionado la cual era como sangre, aquel rojo oscuro que hacia un increíble contraste con el blanco y azul del ambiente, sin embargo a él no le importaba ser colorido o raro. –Bueno, esta es solo una muestra, yo jamás podría costear con mi salario un colmillo molido de basilisco. En teoría sería una suerte si consigo un paquete de galletas para navidad. Bueno, veo que todo esto ya me retraso a mi destino. Pensé conseguir algunas hojas de tentacula venenosa a esta hora para algunos de mis hobbies pero creo que será mejor en la noche, al medio día por mas nieve que haya no será conveniente para la plantación.

Luego este se acarició el largo cabello lleno de nieve, y sin tener intención de quitarse la nieve fría de su cráneo se puso el gorro de nuevo y guardo la muestra de poción dentro de la bolsita, toco esta misma con la varita como para asegurarse que todo estuviese en orden. Desearía poder hacerle un hechizo de extensión indetectable a esta cosa, podría andar mi kit de pociones en lugar de cargar mí agujereado cajón. Pero… ¿Qué estoy haciendo? Oh Eis, más preocupado por sus pociones que por la realidad que tiene en frente. Discúlpeme joven, como vera en cuanto me centro en mi vocación empiezo a divagar en mi cabeza, jaja. Es mi dilema, pues si no me centro en mi trabajo me tocará…

Un repentino silencio surgió de él, tomando un aspecto más lúgubre pero no entristecido. Cerró sus ojos de manera que parecía estar durmiendo plácidamente, con el sueño más agradable y unos segundos bastaron para que sus ojos recuperaran la alegría. ¿Cómo? Recordando, aquel sol de invierno que se aferraba a la última mañana antes del verano en su hogar en Bulgaria donde pasaba la navidad junto a otros niños de orfanato todos juntos, cantando alrededor de una fogata, apaciguando la falta de familiares con hermanos y hermanas de distintas madres. Luego llevo sus heladas manos a la mano de la señorita donde ella aun sostenía el copo de nieve, el parecía no sentirse satisfecho con aquello pues no solo había tropezado frenando las intenciones que él y ella tenían si no que parecía muy poco para todo lo que le había distraído.

¿Veamos veamos? ¿Cómo puedo hacer el tiempo reversible? ¿Tú lo sabes? ¡Yo sí! Sí, debo hacer algo fabuloso, algo extravagante para que la pérdida del tiempo se considere un buen recuerdo de ahora en adelante en vuestras cabezas.

Eis hablaba en voz alta y pronto las personas lo empezaron a ver con curiosidad, quizá estaría llamando demasiado la atención así que este empezó a mirar de reojo a las personas, se sentía fascinado siendo el centro de atención y parecía que sabía lo que hacía. Primero empezó a rebuscar una botella ambarina de su mochila de un vaso que enmarcaba como sangre de dragón, este empezó a hacer unas piruetas con su varita en su mano derecha, dando aquellos movimientos artísticos en el suelo y con la otra mano la levantaba como si esperaba que algo saliera del suelo. Un chorro de agua se fue moviendo en cámara lenta desde la nieve debajo de la mano de el hasta alcanzar la altura de casi los dos metros, pero solo era un pequeño hilo de agua. Este metió la mano izquierda en el agua y con la varita dirigió la botella de sangre de dragón hasta la punta de la hilera, vertiendo la sangre en el agua sin que esta se mezclase. Ahora cerró los ojos disfrutando de aquella sensación, el arte de la naturaleza, de la belleza que se puede hacer con la magia, con un don maravilloso lleno de emoción. Él fue plasmando su dolor, su alegría, su emoción de estar siendo observando mientras el agua se empezaba a congelar, a formar ramificaciones de distintos tamaños y formas. La sangre parecía moverse transportada por el agua como conducto, llegando a la punta de cada ramificación, a los bordes del hielo que se conformaba solidificándose en un bello árbol níveo rojizo, como si hubiesen salpicado salsa de tomate sobre sí pues al final la sangre de dragón era mucho más oscura.  Eis parecía fascinado con lo que hacía que daba saltos brincando alrededor del árbol mientras consolidaba su forma, parecía no darse cuenta que él estaba demasiado contento con aquello, como un niño pequeño mirando su primer árbol de navidad cosa que realmente, era así.

¡Ja! Es la primera vez que intento un árbol de navidad. ¿Por qué no lo  conserva? Mucha gente anda buscando árboles para adornar así que supongo que le será de alguna utilidad.

Parecía que involuntariamente había hecho un carrito con ruedas de copo de nieve para jalar el árbol y la palanca para arrastrarlo la tenía sostenida en la mano que destilaba agua por haber entrado en contacto con su artesanía. Este se veía mucho más satisfecho al poder compensar la idea de quitar el tiempo de otra persona. Hizo una reverencia más pronunciada esta vez tanto que miraba los zapatos de la joven y luego le acerco la palanca del carrito para que esta se adueñara de ella.  Si había algo que le encantaba era la satisfacción que podría brindar el hecho de realizar su magia tan abiertamente, de desarrollar su don cada día mas mediante la práctica del mismo para crear cosas tan bellas como la que había hecho. ¿Quizá podría hacerme un árbol para mí? Se reía en bajo contemplando las posibilidades, las ideas que tenía y este ahora se miraba las manos asombrado por su capacidad propia.

Manténgalo lejos de las chimeneas eso sí. Y espero el tiempo que desperdicio en mi sea remunerado de esta humilde manera, pues para encontrarnos a nosotros mismos debemos perdernos, posiblemente una desviación no sea lo mismo que perderse.


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Re: Patches of Sky [Rol libre]

Mensaje por Aurora Selwyn el Vie Nov 13, 2015 1:57 pm

Aurora prosiguió hablando de manera calmada a la vez que pedía disculpas, admirando así cada aspecto de la figura que tenía a su frente, esta impresionada de aquellos ojos azules que claro que le superaban a los que antes ella poseía regalaba algunas sonrisas de vez en cuando, aquella chica se había quedado perdida en las disculpas, hablando sin cesar y pidiendo disculpas hasta casi gastar la palabra misma, hasta el punto en que miró como aquél hombre se comenzaba a sacudir la nieve que poseía encima, mientras este hacía aquella misma acción se puso a detallar con más intensidad el mismo, ella parpadeaba varias veces impresionada de sus vestimentas, a pesar de verse bastante mayor que Aurora , el vestía como un adolescente, es más, como un niño, casi como si fuera un infante atrapado en un cuerpo de adulto. Esta se daba cuenta que aquél hombre no le era difícil sonreír, es más, sus expresiones le eran bastantes alegres , impresionando así a Aurora. ¿Cómo un ser podía ser tan... feliz? pensó esta algo dudosa, así mientras entre cerraba los ojos de vez en cuando. ¿Qué ocultaba en su interior? pensó esta con calma... y es que al parecer aquél hombre era bastante opuesto a Aurora, mientras este veía alegría y belleza en todo, Aurora siempre buscaba el otro lado de las cosas, lo oculto, lo que nunca gusta salir a la luz.

Esta se había perdido en sus pensamientos de manera leve mientras miraba aquél hombre, el cual, después de mirarse los dos por algunos segundos de manera directa , esta sintió como el mismo, su opuesto, rompía el hablar de ella , vaya, Aurora entre tanyo desconcentro no estaba hablando más que cosas sin sentidos, terminando casi de contar una historia completa de como había cometido el error de no darle de comer a su pez. Cualquier ser hubiera dejado aquél empujón con una simple disculpa, es más, hasta ese tamaño lo hubiera dejado y hubiera seguido con su camino de manera rápida, y eso esperaba Aurora al momento en que vio como aquél hombre le daba la espalda, por lo cual algo avergonzada por quedarse hablando más que tonterías sus mejillas se pintaron de un rojo suave, bastante suave , casi innotable. Esta estaba apunto de voltearse para irse con una gran vergüenza encima pero su idea cambió al momento en que vio como aquél hombre no se iba, es más, sacaba un objeto de su mochila. Vaya mochila... pensó esta mientras sonreía tapando su boca con una de sus manos libres, debido a que la otra poseía aquél copo de nieve. Esto había provocado una leve risa en ella, no de burla si no de gracia, a pesar de la edad que daba a demostrar aquél hombre esta sentía un gran grado de ternura al verlo.

Sus palabras fueron lo que a esta le impresionaron, el había aceptado sus disculpas sin sacar en cara alguna otra cosa, y es más, estaba siendo bastante amable con ella, por lo cual esta miró su mano con el copo en la misma intentando así cortar miradas con el, estaba sintiendo una gran pena dentro de ella, este le había regalado algo y aún se había disculpado, no sabía que hacer y mucho menos como reaccionar por lo cual movía de vez en cuando los pies escuchando así las palabras que el mismo pronunciaba. Levantó la mirada de manera leve al momento en que este le mostraba un pequeño frasco donde dentro del mismo se encontraba una poción, es más, era la primera vez que la veía por lo cual con más aun interés esta se acercó para detallarla. Cuando este volvió a hablar esta nuevamente se impresionó ¡¿No poder comprar galletas de navidad?! pensó esta con algo de desespero, claro que lo demás que este había dicho importaba, pero lo que más le llamó la atención a Aurora fue eso, y es que, a pesar de que los platos navideños todos fueran distintos y sabrosos para ella lo más delicioso eran las galletas. Esto la dejó pensando un rato , mientras este hablaba esta se desconcentró de manera leve, comenzando a sacar cuentas del dinero que traía encima, sonriendo así levemente, sabía bien como podía agradecerle por más que el hermoso regalo, pero todo fue sacado de su mente al momento en que este habló. Algo extravagante para que la pérdida del tiempo se considere un buen recuerdo de ahora en adelante en vuestras cabezas. Ouh... ¿¡otra cosa!? No... no es que no la quisiera solo que... ella no tenía nada que dar ¡Demonios debería pensar un regalo rápido! no podía quedarse aquél hombre con las manos vacías.

Aurora estaba apunto de hablar cuando fue interrumpida, con una extraña acción que este hacía, nuevamente aquél hombre rebuscaba en su mochila. Espero que no saqué algo super genial por que si no moriré aquí... dijo esta con algo de gracia en sus adentros, pero cuando esta observó lo que el mismo había sacado de su mochila alzó sus cejas impresionada, por suerte solo era una pequeña botella, o bueno... eso fue lo que esta pensó. Toda su expresión cambió al ver como aquél hombre comenzaba a tomar una posición algo extraña, como si esperase algo que saliera del suelo, y así fue, no precisamente del suelo pero si comenzaba a salir algo de los alrededores, aquella acción, aquella belleza que se comenzaba a crear ponía los pelos de punta a Aurora, su rostro volvía a un estado natural, tan pálida como siempre, estaba más que cautivada por lo que el hombre creaba, no tanto magia, sabía...no confirmaba que el don de el mismo era el agua. Este vertió de manera suave y lenta lo que parecía ser un liquido rojo vinotinto dándole un aspecto más bonito a la creación de forma que este hacia, el cual después de mucho asombro de parte de ella como de los que le rodeaban tomó la figura de un árbol de navidad. Aurora no sabía como reaccionar, menos que hacer, en cuestiones de segundo ya había también aparecido un artefacto para acarrear el mismo, Aurora estaba atontada, más por la belleza que era lo que este formaba y es que... Aurora era de don de fuego, todo lo opuesto a que este hacia, el podía crear cosas hermosas, divinas, cosas que alegrasen a todos los que le rodeen y Aurora... ¿Que hacía...? ¿incendiar y destruir...? pensó esta con algo de tristeza mientras bajaba la mirada , había tomado , recibido, aceptado y más que amado el obsequio que aquél hombre le había dado. Aquél hombre era amable, agradable y bastante generoso, a pesar de haber sido su primer árbol como antes había dicho este prefirió dárselo a Aurora, provocando así que la misma pusiera el copo de nieve en el cochecito, al lado del árbol para poder así apretar con algo de fuerza con su mano libre el talismán que poseía en su cuello. No sabía que decir , no sabía si dejar que bajase una lágrima por algo de tristeza o abalanzarse sobre el hombre con alegría por el bello obsequió, tenía miedo de que las dos opciones terminaran asustando al mismo, por lo cual con algo de calma esta levantó el rostro y lo observó. Aquella frase... Para encontrarnos a nosotros mismos debemos perdernos más que cierta no era...

Aurora por su parte para poder agradecer todo lo que este había hecho no lo pensó dos veces, esta se acercó al mismo,claro que esperaba un rechazo o un alejamiento pero sin siquiera importarle esta violó su espacio personal brindando así un fuerte y poderoso abrazo, la piel de Aurora se sentía más que helada, casi congelada, pero esta parecía no reaccionar ante la temperatura. Pasaron algunos segundos del mismo cuando esta optó por separarse y levantar el rostro en dirección al hombre, esta vez si preguntaría a la siguiente acción que esta fuese a realizar ya que, claro que este tendría cosas que hacer pero... no sería malo intentar devolver todo lo que este le dio a ella. - ¿Quiera usted acompañarme a hacer compras navideñas y si gusta, quiere y tiene tiempo, dejar invitarse por mi misma persona a cenar en mi apartamento? Prometo preparar algo que no lo haga vomitar. dijo esta con un aspecto algo infantil levantando su mano libre mientras que con la otra soltaba por algunos segundos el carrito, para poder así ponerla en su pecho, en el lado de su corazón. Sus intenciones no eran más que puras, aquél hombre era el mejor ser con el que pudo haber tropezado en aquellos momentos.


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Re: Patches of Sky [Rol libre]

Mensaje por Eis Konec el Vie Nov 13, 2015 5:16 pm

El desconcierto parecía apoderarse del pensamiento más natural que podía tener en aquel momento, pero debía hacer gala de mi porte elegante para así mismo poder corresponder con la nobleza que ameritaba. Ella no parecía el tipo de persona que llegaba y abrazaba a un desconocido solo por haber agradecido la inoportuna casualidad de haber chocado, de haber perdido aquel tiempo que hubiesen tenido en distintos lugares para encontrarse ahí. ¿Quizá había tocado algún punto débil al conversar?  Este simplemente le rodeo por debajo de los hombros con los brazos, un poco torpe como si se tratase de un oso aunque era fácil suponer que solo había abrazado osos durante su estancia en Japón. Ahora cerro los ojos disfrutando del momento sin darse cuenta que ahora nadie los miraba pues, como estaba acostumbrado las personas seguían con su cotidianidad a pesar de los eventos espectaculares que puedan aparecer dentro de un dio y no había manera de escapar de ello. Sin embargo estaba el misterio de la joven que tenía en frente, en sus brazos con un helado frio mayor al de él, que de algún modo sentía agradable aunque probablemente ella no. Había encontrado una salida para expresar el anhelo del alma de exhibir la belleza encerrada en el caparazón del cuerpo, encontrar una manera para conseguir que los días sin fin no fuesen precipicios si no, dignos recuerdos felices para la posteridad.  Es probable que sea el único loco que se pondría a esculpir arboles de hielo en pleno paso, en una playa. En ese momento el a pesar de estar eclipsado en sus pensamientos escuchaba atentamente sus palabras, parecía una niña muy amable invitándolo a cenar y todo por haberle hecho un árbol. Sin embargo lo pensaba detenidamente pues a fin de cuentas ya había hecho lo posible para haber hecho ese desperdicio de valioso tiempo en un recuerdo memorable y no deseaba nada a cambio de lo que hacía, pues salía del corazón, del alma el deseo de iniciar arte.  ¿Debía explicarle por qué lo había hecho o simplemente debía aceptar?  Vamos Eis, tú no eres de renegar, una cena gratis es más de lo que conseguirás por elaborar pociones por ahí.

Al parecer aún vive el monstruo y aun no hay paz. Mira hacia allí...

Le dijo el eludiendo un momento el tema para poder pensarlo mejor, pues tampoco quería aprovecharse de la hospitalidad de alguien más pues eso le haría aún más un chaval inmaduro que un viejo risueño. El donde señalo disimuladamente, había una niña que a regañadientes jalaba a su madre fuera de la tienda diciéndole. “Regresemos a casa, me aburro.” Al parecer este par venían saliendo de una tienda e iban en camino a otra, Eis simplemente se acercó dejando un camino de huelas por donde iba con torpes zancadas en la nieve hasta haber llegado a donde se encontraba la niña y su madre, este miro a la señora a los ojos como si le estuviese hablando a su mente, esbozó una sonrisa mientras clavaba sus fríos ojos azules en los marrones de ella. Se inclinó hacia abajo para mirar a la niña la cual parecía estar a punto de empezar una rabieta mayor pero pareció embelesada por los ojos del señor.– Oí que le decías a tu madre que estabas aburrida. ¿Es cierto?  –La niña asintió con la mirada mientras fruncía el ceño arrugando la cara regordeta dándole un aspecto bastante tierno a pesar de que su madre parecía consternada y estresada. Entonces el tomo la mano de la niña haciendo una hermosa magia, quizá comparada a los peces artificiales que podría hacer con su kit de pociones. Pero estaba ahora siendo un acto de gentileza muy normal en él, por si fuese poco la madre parecía también dedicarle la atención a el a pesar de ser un extraño.  Empezó a dibujar círculos con un dedo sobre el guante de la niña y le decía cantando, suavemente como si fuesen susurros para solo ellas dos, aunque estaba seguro que la joven detrás de él podría escucharle.

Ha sido una mañana inolvidable, como todas las que pasas junto a tu madre. – Dijo mientras parecía enfatizar en el último punto, empezó a hacer una figura de la niña en miniatura teniéndola en la palma de ella, y aunque no se movía parecía reformarse entre la humedad y el hielo en cámara lenta, haciendo una imagen de la madre tomándole de la mano. -  ¿No serás tú? Quizá no importa el sitio. Si de todos mis delirios, solo tú has mejorado el argumento de mis cuentos.  ¿No serás tú? Quizá no importa el tema, si solo estas tú. – La niña parecía sonreír y reír del cosquilleo que le provocaba el hielo moviéndose sobre su mano, el parecía fascinado al ejercer su magia de aquella manera tan agradable para la vista de cualquier persona, ahora la figura de la niña y de la madre se habían convertido en dos hojas que se danzaban al viento, con el movimiento del dedo de el dirigidas por magia, rodando y rondando. – Como hojas que danzan al viento al fin, no importa el sitio y eso está de más.  ¿Quizá seamos nubes?  Cada nube es un plan y se transforman al viajar.  – Dijo esto finalizando la canción dejando que las hojas que se habían convertido en nubes mediante su magia ahora se transformara en un bello ángel que quedo de lleno en la palma de la niña y este parecía encantado de lo que hacía, se puso de pie y miro a la madre dirigiéndole una sonrisa cómplice que ella correspondía. La singularidad del acto hacia que la gente le mirara sonriendo por su nobleza, que la niña se viese calmada y relajada admirando el frio ángel que tenía en la mano solo para ella. Él ya estaba satisfecho con su exhibicionismo y volvió en sus pasos recogiendo el tiempo que tenía, hasta que llego a donde estaba la joven y a esta le dirigió la conversación que había cortado de una manera que esperaba no fuese demasiado descortés.

Lamento haber dejado la conversación a medias. ¿Para ti también fue una mañana inolvidable? Todo lo demás esta de mas, algunos tenemos un lado bueno, un lado malo, un sentimiento de heroísmo o amabilidad, de saltar allí y matar monstruos por alguien.  Pero todo eso se esfuma sin avisar, y a diario lo vuelvo a notar. El culpable, el tiempo, literalmente puede valer oro pues podrías hacer dinero con tu tiempo, podrías hacer sonreír a las personas como lo acabo de hacer, o puedes destruir el tiempo de los de más. En mi comentario inicial, corregiría mi argumento. ¿Para las personas que ves a tu alrededor, fue una mañana inolvidable? En las horas más oscuras, eso es lo que te hará levitar, el descuido de una sonrisa. Por más mal humor que una niña pueda sacar de su madre al final, ambas sonrieron. Es un misterio que te cuento, un misterio que se impregna magnetizado en mi nombre, me llamo Eis Konec. Lo sé sí, un nombre un poco extraño. Lo invente yo mismo pero tiene un significado muy acorde a mí, pues como ves mi magia, mi don del agua me permite hacer cosas bellas y provocar calidez en las personas aunque el estereotipo sea el enfriar y congelar todo, ahogar las esperanzas...  Solo le impregne mi personalidad y el amor por la vida que los humanos deberían sentir.

Para sorpresa de sí mismo este se colocó al lado de ella manteniendo el espacio personal eso sí pero mirándole esperando a que ella avanzara, no había dicho un acepto ni nada al respecto pero parecía dispuesto a acompañarle. De modo que no tenía nada mejor que hacer y una cena prometía más que la idea de consumir bambú para cenar como tenia acostumbrado. Ahora había más luz de lo habitual o quizá era la perspectiva de el mismo, se acercó un poco más a la joven dirigiéndole una mirada cómplice y por alegría propia la vergüenza que le producía que le invitasen a cenar era tanta que a duras penas el sonrojo habitual que el frio podía enmarcar en su cara pálida podía camuflar el hecho que la sangre se le haya subido a la cabeza al decidir en sus pensamientos que aceptaría acompañarle a donde se dirigiese. Nuevamente sonrió antes de partir a una nueva aventura ahora con compañía, eso le hacía sentirse más feliz puesto que no le gustaba la soledad. Creía que no era necesario decir más, el nerviosismo a pesar de ser evidente parecía que la perspicacia de ella sería lo suficiente para ver que él estaba aceptando. En sus adentros una negra alerta se encendió pues no quería cambiar todo de lugar en su interior, espero, aguardo y valoro. Estaba absorto en la idea de pasar tiempo con alguien que acaba de conocer y puede que sus defectos que guardaba por guardar, que lo hacían él, fuese a arruinar lo que podría crear. Un suave miedo hizo temblar sus manos y por nerviosismo las junto jugueteando entre ellas como un niño cuando no tiene nada que decir. Miro de reojo a la joven para poder apreciarle nuevamente, realmente parecía al menos veinte años menor que él y sin embargo parecía que le había agradado. Era extraña su bondad lo que le hacia aceptar a pesar de parecer un poco forzada, pasar de ser tratado como vagabundo, ser burlado por su inocencia a ser invitado a pasar tiempo con alguien a quien le había frenado el paso del tiempo, era el trato habitual que en Inglaterra había encontrado y lo que hacía más que añorara su casa a pesar del rechazo que había encontrado ahí, un pasado que deseaba sepultar junto con sus padres.  Habría botado kilos de bolsas de ansiedad en su cabeza mientras esperaba a que la muchacha empezase a andar, sin embargo parecía que debía, en sus adentros debía decírselo a pesar que le diese vergüenza. La sinceridad no es algo que se veía mucho entre los magos ingleses y debía compensarlo.  ¿Como podría ser una niña así una bruja mala?

Sería un placer pasar una cena junto a usted jovencita, debo admitir que el calor de una morada me vendría bien para mí. Estos incendios de nieve por más bellos que sean a veces traen resfriados.

Mas cohibido que nunca parecía un perro rodeando a su amo, empezó a dar vueltas sobre la muchacha lanzándole copos de nieve mientras se oía en el una risa infantil gozando de su última bobada en la playa. ¡Que adolecente Eis, COMPORTATE! Pero solo podía oír una risa seguida de aquel falso regaño que su subconsciente hacía. Por lo que hacía caer más copos de nieve sobre ella mientras andaba en círculos a su alrededor, disfrutando del tiempo, de lo grandioso que es vivir con la ignorancia de entender las cosas por las que los hombres buenos, se vuelven malos. Luego jadeo un poco de aire frió deteniéndose de frente a ella y al dedicarle una mirada de rayos x escudriñando en ese rostro lo que podría decir, el prefirió preguntar de un modo mas apagado, ostentando a un lado fribolo que a pesar de todo parecía forzado y que en cualquier momento empezaría a reír de nuevo pero algo era obvio, su naturaleza el donde agua guardaba algo mas que risas y belleza... ¿Ella podría verlo?

¿Y a donde deberé acompañarte?  


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Re: Patches of Sky [Rol libre]

Mensaje por Aurora Selwyn el Sáb Nov 14, 2015 7:41 am

Aurora al momento en que proseguía con el abrazo disfrutaba del mismo, un abrazo puro era lo que necesitaba en esos momentos, más que algo forzado lo que el había hecho por ella era algo que tocó su corazón, más por el hecho de saber que tal vez ella nunca podría crear una escultura tan bella como esta, lo que le había sorprendido era el hecho de que el hombre había aceptado su abrazo, rodeando el cuerpo de Aurora con sus enormes brazos, sin exagerar aquél opuesto lograba superar el tamaño de ella. Al momento en que ella pronunció aquellas palabras las cuales se convirtieron en una invitación para una cena entre los dos esta se sonrojó de manera bastante leve. Vaya... podías haber pensado en algo mejor Aurora, pensará que solo quieres usarlo como carreola para cargar tus compras a tu apartamento... pensó esta algo decaída, pero esta sinceramente quería cenar con aquél hombre, sin dobles intenciones o por el querer devolver el simple favor, aquél ser le había parecido bastante interesante, algo digno y llamativo de conocer, y sin ser cruel este se podía ver hasta más solo que ella... podría ser un gran amigo con el cual podría pasar la víspera de navidad. Oh Au, estas contando a las crías antes de nacer... pensó esta con algo de vergüenza, y es que a veces Aurora se anticipaba demasiado ante algunas acciones o situaciones, pero, en aquellos momentos solo debía pensar en el hecho de querer caerle bien a aquél hombre, ser alguien agradable para el y si se podía que este llegase a considerarla su amiga. Esta al momento en que hablaba se daba cuenta como aquél ser se perdía en sus pensamientos de forma notable, lo cual dentro de ella a veces provocaba una leve risa, claro, la misma que no daba a conocer ya que podría hacerle pensar que esta se burlaba. Pero sus palabras fueron lo que a esta le sorprendieron, no las había entendido del todo por lo cual solamente ladeó la cabeza hacia un lado, pensativa, intentando analizar aquella oración.

En cuestión de segundos pudo notar como aquél hombre había dirigido su atención hacia otro lado, comenzando así a caminar hacia una pequeña niña la cual, desde el punto de vista de Aurora era algo mal criada, parpadeo varias veces y se acercó a ellos dos de manera lenta comenzando así a contemplar lo que este fuese a hacer después, y así fue , nada más y nada menos que otra escena de arte , la cual comenzó a llamar la atención de algunas personas que le rodeasen, Aurora pudo notar en los aspectos del hombre que este era un poco llamativo, le gustaba que las personas le miraran y por el modo en que era parecía ser que tampoco le importaba lo que estos fuesen a decir de el, provocando en ella una sonrisa tierna. Nuevamente después de detallar y anotar en su libreta mental un nuevo dato del hombre, esta tomó atención nuevamente. Aquél hombre no hacía más que arte, este después de haber sabido el porque de que la niña estuviese intranquila el comenzó a realizar unas especies de esculturas en la mano de la misma, bellas, hermosas la verdad, cosa que hasta cierto punto nuevamente hacían deprimir a Aurora, este se quedó hablando por unos momentos con la niña mientra seguía haciendo su acto de belleza entre las personas, a la vez que Aurora se perdía en sus pensamientos mientras miraba su propia mano. ¿ella podría hacer arte con su don? es decir, es fuego, si algo salía mal no era reversible, quemaría todo a su al rededor, incendiaria , no causara más que malas miradas y maldiciones entre los demás para parte de ella, esta algo apenada sin querer si quiera intentar algo escondió su mano volteando su rostro hacia otro lado, queriendo así desviar su atención a otra cosa, evitando así más pensamientos negativos. No más para destruir es para lo que sirves... se dijo así misma mientras esta hacia una leve mueca, sintiendo así como todo en su realidad volvía a ponerse en orden, aquél hombre el cual parecía bastante mayor que ella, parecía hacer terminado de hacer su acto hacia la niña, la cual después de haberle echado un ojo esta sonrió un poco, notando como la misma pequeña jugaba con lo que parecía ser un ángel de nieve que se encontraba en su mano.

Aurora estaba apunto de ponerse en marcha cuando escuchó las palabras que el decía, parecía ser que el había hablado. Esta escuchaba con atención a lo que este decía, provocando en ella un fuerte asombro, y es que dicen por allí "Más sabe el diablo por viejo que por diablo" Aquél hombre era muy sabio, lo que el había dicho eso si que lo había entendido, provocando así una leve sonrisa en ella, pero sin embargo este había hecho una pregunta, sin saber si esta era una pregunta retorica o no esta prefería no responderla, pero eso no significaba que no se la comenzaba a preguntar a si misma en su cabeza, esta guardo la misma entre sus recuerdos para poder así escuchar lo demás que este fuese a decir, aquél hombre se estaba presentando ante ella, era un gran avance, este parecía ser que si quería entablar aunque sea una conversación con Aurora, por lo cual sonrió de gran manera comenzando así también a posicionarse al lado de el a la vez que lo escuchaba. Eis... que nombre tan diferente al de los demás, en toda su vida no había escuchado aquél nombre, es decir era la primera persona que ella conocía que poseía aquél llamado, Aurora pudo notar como mientras este hablaba se comenzaba a poner al lado de ella, de vez en cuando acortando la distancia que estaba entre los dos, provocando así en ella una leve risa, una señal de nerviosismo... esta pensó al momento en que el movió sus manos frotando de las mismas, eran dos opciones por supuesto , el frió o simplemente este sentía nervios por el hecho que ella estuviera allí, por lo cual sintiendo una gran curiosidad de lo que este sentía , sin querer... o tal vez sí, esta lo miró de manera fija a los ojos, intentando así descifrar sus deseos y anhelos internos, lo que encontró fue impresionante, no pudo saber todo, menos de un solo momento, pero lo confirmaba, el estaba mucho más solo que ella, y lo que este sentía al parecer de Aurora era el sentir que este era un especie de estorbo lo cual hizo que Aurora hablara casi sin pensar, claro, después de haber escuchado como este amablemente había aceptado su invitación para poder ir a cenar, con ella, y claro hacer unas compras antes, las cuales para no ocupar tanto espacio en el podía reducir de manera leve, sacando los decorativos que podía comprar otro día.

-Antes de partir quiero que usted sepa que no me molesta el hecho de estar o cenar con usted, y no lo hago por el hecho de pagar una deuda o por estar forzada, si no simplemente no lo haría.- Esta le dedicó una leve sonrisa. -Para mi sería un placer compartir una cena con usted ya que más que un desperdicio de tiempo usted me ha hecho sentir que en estos momentos , estos minutos valieron más que muchos de los que he tenido en el día. El conocerlo para mi seria un placer y más que el tiempo que usted me haría gastar a mi, espero que yo no esté gastando el de usted, queriendo robarlo de sus futuras actividades de manera bastante egoísta, de mi parte.- Dijo esta con algo de timidez mientras bajaba el rostro jugando con sus pies, para posterior a esto ver como aquél hombre de manera bastante infantil comenzaba a tirarle una especie de copos de nieve, los cuales, sin irritarse o molestarse esta aceptó con una risa tierna, comenzando así a tomar los mismos de su propia ropa para poder devolvérselos a el en manera de proyectil. -toma...- dijo esta de manera graciosa al momento en que uno de los copos le logró dar en el medio de la frente a aquél hombre provocando en ella algo de vergüenza, más que divertirse junto a el, ella no quería hacerlo molestar. Más en unos momentos sintió como el mismo le hacía aquella pregunta, ¿Adonde iremos...? pensó esta mientras se ponía una mano en la barbilla , mirando el cielo. -Si usted gusta podemos ir primeramente a una tienda varia.- Dijo esta, más que un capricho, lo primero en su lista era comprar un gran paquete de galletas navideñas para poder compartir con aquél hombre.

Esta asintió de manera leve mientras comenzaba a caminar al lado de aquél hombre, provocando así una sonrisa en el rostro de ella. Oh que tonta... pensó esta mientras daba pasos lentos al lado de el, no se había presentado. -Un placer, me llamo Aurora Selwyn pues tengo venticuatro años y mi don es el... - Esta se detuvo al hablar suspirando y tosiendo un poco- Mi don es el fuego, no tengo mucho que decirte más que... he causado muchos incendios... -dijo esta con una leve mueca a la vez que levantaba el rostro para mirarlo, intentando, ahora así dirigirle a el una sonrisa algo forzada.


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Re: Patches of Sky [Rol libre]

Mensaje por Eis Konec el Sáb Nov 14, 2015 9:47 am

Sinceridad, a pesar de todo podía apreciarlo en la enigmática Aurora que ahora se presentaba ante él. Ahora podía escudriñar por medio de esas puertas del alma, de sus ojos a la persona con la que estaba socializando ahora. Ahora estaba claro que la joven quería la compañía que podía brindarle, aunque aún no entendía el cómo y los porqués no me hacía falta preguntar para sentirme a gusto con la actitud que mostraba al dirigirse como un igual. No hacía falta mucho para mantener una conexión directa de sus ojos y los míos, sintiendo esa conexión para ver quién podría primero averiguar algo del otro mientras observábamos. Manteniendo aquel silencio solitario y pequeño entre el cruce de miradas hasta que ella continuo hablando. Finalmente cese el movimiento de nerviosismo evidente con las manos y empecé a andar. Sin embargo mi mente se había quedado caída en el lugar donde yo mismo había tropezado con ella, pues cabe destacar la casualidad que había notado algo singular. ¿Por qué se había volteado cuando comenzó la demostración a la niña?  Pero la respuesta llego muy pronto, ahora que Aurora había terminado de hablar comprendía el porqué se miraba cohibida y resguardada cuando el arte fluía a través de la magia y pude comprender lo que sentía, por un momento pues se deslumbro en  el vacío que sus ojos expresaban al mirar sus propias manos. Y solo pude reír en bajo por la ternura que provocaba ver las reacciones de ella en un rostro tan inmaculado, que aun en dichas circunstancias parecía un poco triste.

¿Quién diría que un tropezón podría convertirse en una amistad? ¿Quién estipula que los accidentes no pueden ser encuentros casuales? Aquello era la prueba de lo mismo pues parecía emocionado por haberle acompañado que no se le ocurría la idea de que aquel solo quisiese su compañía para que le cargara las miles de cosas que tendría que comprar. El a pesar de ser un pobre hombre tenía su empleo, y no le causaba vergüenza mirar a las tiendas con emoción queriendo llevarse todo sin embargo la riqueza que él veía en las monedas no era la cantidad si no el modo de las cuales le había conseguido por lo que sostuvo su mochila con recelo, esperando no tener que emplear sus adquisiciones en vano. Más allá de la idea monetaria paso a pensar de qué forma respondería a Aurora pues si algo tenía él es una gran habilidad del habla que podría hacer para que ella se interesase más en su propio don, curiosamente ya había anticipado que ella pensase que solo podía destruir, es normal. Recordando como al inicio solo podía usar su don para dañar, para herir a la gente. Aquello que hacía que el resto generara confianza en él se mostraba a flote en aquel instante haciendo gala de sus dotes de enseñanza, ahora este luego de haber terminado su actitud infantil con un regocijo que esperaba que ella también compartiese, de haberse quedado mirando hacia el copo de nieve que tenía en la frente, hasta que lo soplo haciéndolo elevar un poco y mirarlo caer en cámara lenta en el espacio entre ella y el.

En su diccionario mental buscaba el tacto suficiente y el conocimiento para poder efectuar algún comentario original que alentara a la señorita a desarrollar sus habilidades tanto como él había empleado muchos años de su vida con el don del agua, sin embargo había un error en el cálculo y era que el no conocía mucho respecto al fuego simplemente, su don era tan opuesto a ella que era difícil poder estipular alguna idea. ¿Sería aquello el final? Este se acarició la barbilla mientras pensaba, detenidamente como si el tiempo no jugará un papel importante para el a pesar de compensarlo de la manera más debida y respetuosa que encontrase.


Así que te llamas Aurora y tú don es el fuego. Bueno cabe destacar que somos un poco opuestos al parecer, no en personalidad o eso creo pero si en lo que hacemos. Y dime ¿En qué te especializas? Yo en la elaboración de pociones, cómo pudiste destacar acá ando un par de muestras en mi mochila parece que tengo algo de sinergia con los líquidos.  Puedo suponer que debes haber optado por artes experimentales o algo similares, el fuego es un componente químico de cambio, que siempre está en constante actividad al igual que esa asignatura que evoluciona conforme pasa el tiempo. Espero no incomodarte con el tema, parece que no llevas muy bien el hecho de ser del don de fuego, pero al menos eso nos dice que ambos somos Merlan y algo deberíamos tener en común. Yo calco mi personalidad en mi magia, la creatividad para moldearla y hacer con ella lo que quiero hacer y no lo que la magia quiera hacer conmigo. Si bien te lo propones  podrías hacer algo muy bello con tú don, no es como si el don del agua fuese inofensivo tiene una callada fuerza oculta en su belleza, la mortalidad camuflada en la versatilidad.  Ahora permíteme hablar como todo un profesor mientras caminamos, aunque claro está que mi apariencia no me da el porte para ser un portador de la enseñanza sin embargo, es algo que me gusta hacer así que permíteme proseguir. El fuego es la reacción química violenta de algún combustible o fricción térmica, sin embargo a pesar que te puede quemar, te puede herir e incluso consumir tu vida es capaz de generar luz, energía y el calor que podría mantenernos con vida en un lugar muy frio. El agua por otra parte, es un líquido conductor tan indispensable para la vida como el calor corporal, nuestro cuerpo mismo es un 80% agua y según la temperatura, las condiciones climatológicas y los factores ambientales estos pueden interactuar entre ellos de modo que podemos encontrar infinitas combinaciones entre ambos. Tanto bellas como mortales, al igual que útiles.

Eso es una lección sobre los elementos tan básica que probablemente creerás que estoy recitando algún artículo de un libro, sin embargo plantéate esto. Creo a partir de mi magia un rombo muy fino y delgado con agua dentro de él, probablemente el agua se enfriase pero no se congelaría porque el rombo no tiene el tamaño suficiente como para llevar el agua a un estado de congelación y eso no reforzaría su composición, solo aumentaría su peso y no encontraría una utilidad al menos que haya un factor externo. En este caso la luz, si la luz pasa atreves del agua y el hielo nos daría unas lindas luces para disfrutar. Otra cosa podría ser hacer una misma figura romboide con oxígeno dentro de ella, pues de ese modo un usuario del don del fuego como tu podría ejercer una débil llama en el interior. ¿Qué crees que pase? Evidentemente se derretiría, pero con el paso prolongado del tiempo y no una reacción inmediata, por lo que el fuego mágico y el hielo mágico nos darían una exhibición de luz similar a la aurora boreal mientras el fuego este activo en su interior.

¿Lo ves? Todo lo natural tiene su lugar en algún sitio y eso nos incluye a nosotros como personas, es solo encontrarlo y ver que puedas hacer lo que más te gusta. Tampoco todo es alegría y belleza, la realidad del mundo no es así. Pero cada quien vive la realidad que quiere, y la mía se resume en momentos felices por mi estilo de vida.


Satisfecho consigo mismo luego de hablar como todo un intelectual este aminoro un poco la carga de la seriedad que había pasado en su rostro reforzando sus facciones y arrugas, ahora este sonrió de una manera diferente a Aurora, podía expresarse tristeza en su rostro a pesar de que fuese lo contrario a lo que quería hacer. Había palabras que resonaban en su mente. “Lastimar a los demás con tu don. ¿Vives así Eis? Con ese miedo, cuando tu podrías ser grande.” Pero aquello solo provoco que se riera de manera abundante y ruidosa, pues de pronto empezó a hacerle muecas a aurora, luego daba saltos en círculos alrededor estirando sus largos pies. Pues quien diría que alguien que mide casi dos metros se divirtiera andando así por la nieve. Luego oculto su cara en el gorro, y llevo sus manos a su cara dándole la espalda a Aurora para que esta no pudiese mirar lo que hacía. ¿Quizá sentiría curiosidad por mirar mi próxima travesura? El simplemente tocio, para poner más grave su voz. Él había recogido los copos de nieve sobre su cabeza, se había quitado el gorro para guardarlo dentro de su mochila y había congelado algunas de sus facciones, las cejas se habían congelado para dar paso a unas de hielo bastante gruesas y amplias, tenía un bigote de hielo clavado por debajo de la nariz, similar al que los ancianos asiáticos usan. Este simplemente se limitó a hacer un ademan de seriedad, en la cabeza le surgió un sombrero victoriano completamente hecho de hielo y del suelo, un bastón lleno de adornos de copos de nieve.  Aquello parecía la réplica convincente de algún anciano noble de antaño, y este se caminaba alrededor de aurora, escudriñándola con un monóculo que salió en su ojo derecho aumentando visualmente el tamaño de su gran ojo azul. Este se limitó a pararse frente a ella moviendo su bastón a regañadientes y encorvando la columna para fingir alguna joroba, parecía como si en cualquier momento se fuese a partir de la risa y aunque por donde iban ahora no había personas que pudiesen darle la admiración de la cual siempre estaba sediento, se conformaba con reconfortar el ánimo de la muchacha.

¡Estos jóvenes de ahora! Debería conjurar una llovizna sobre tu cabeza las veinticuatro horas del día para que dejes de andar quemando todo por ahí. ¡En mis tiempos el fuego era un lujo que no todos tenían, pues recién se había inventado!


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Re: Patches of Sky [Rol libre]

Mensaje por Aurora Selwyn el Sáb Nov 14, 2015 5:16 pm

Aurora seguía caminando de manera bastante lenta como esta parecía siempre hacerlo, mientras que de vez en cuando le daba algunas miradas a su acompañante este parecía ser que estaba pensando, y así era, esta estaba apunto de hablar pero se limito a quedarse callada ya que quería dejar que este se concentrase, aunque el silencio se haya vuelto algo abundante este no era incomodo, más bien, era algo agradable, Aurora no podía dejar de pensar en le hecho de que tal vez este hombre se sintiera incomodo por el hecho de tener que ayudarle en las compras ¿y si este quería solo la cena? Aurora pensaba para si misma entrando en un estado leve de pánico en el cual comenzó a girar su anillo de plata, el cual se encontraba en su dedo anular, así a la vez que con la otra mano apretaba de manera leve aquella manilla de la carreola, esta estaba algo asustada, teniendo en cuenta en que aún no sabía que cenarían...  ¿Qué rayos le haré de comer?! pensó esta abriendo los ojos como platos mientras miraba el suelo algo asustada , Aurora era de ese tipo de personas que no tenían miedo de demostrar lo que sentían, pero no quería causar temor en su opuesto por lo cual intentaba mantenerse en calma, lo cual le era bastante difícil y es que a ella pequeñas cosas le hacían sentir inmensas emociones, tal vez por eso el abrazo, o la amabilidad,o simplemente el hecho de invitarlo, el hizo pequeños detalles que a esta le fascinaron e hicieron sentir una sensación diferente en ella, así sea buena o mala. Pero nuevamente puso atención a su compañero al momento en el que el mismo se dirigía hacia ella , parecía ser que este comenzaba a darle una charla bastante interesante y productiva sobre su propio don... El hablaba y hablaba, le enseñaba, daba ejemplos tal cual como un profesor, cada palabra que el decía, cada combinación de oraciones , cada argumento que el daba estaban en lo correcto, cada vez que el decía una nueva cosa Aurora no podía evitar sonrojarse por cada palabra, más que un adulto disfrazado de niño , aquél hombre tenía una capacidad mental bastante grande.

Aurora al momento en que escucho como aquél hombre daba ejemplos sobre las bellas cosas que esta podía hacer esta bajaba el rostro mirando sus pies, nunca había tomado su don en cuenta como algo más que destrucción... Aurora pensar que ella era... ¿Luz? ¡Nunca! nunca había pasado aquél argumento por su mente, provocando así que se sintiera algo tonta al respecto, vaya que chocar con un desconocido en aquél día no había sido más que un milagro o tal vez suerte de navidad. Cuando aquél hombre había terminando de hablar en los ojos de Aurora no se podía encontrar más que un ahogue de lágrimas , esta no lloraría , claro que no, no se permitiría tal atrocidad, pero es que aquellas palabras tocaron su pecho, en donde se supone que debería haber un órgano bombeando sangre, Aurora ya no sentía el total desprecio a el hecho de ser una merlan de fuego, más que destruir ella podía iluminar. ¿Cómo? eso lo aprendería poco a poco pero en esos momentos no podía caber otra emoción en su cuerpo más que felicidad. Esta dejó que pasaran algunos momentos mirando el suelo ahogando sus lágrimas hasta el momento en que se sintiera mejor, dejando su rostro en una gran sonrisa la cual a pesar de verse bastante real ocultaba muchísimas emociones. Estaba apunto de agradecer cuando vio como aquél hombre se comenzó a reír de manera descontrolada, más por el hecho de gracia,esta notaba lentamente que en escenas o situaciones de nerviosismo aquél hombre se reía, esta estaba apunto de decirle algo cuando la risa de este se le contagio a ella, comenzando a reír de manera tierna algo alegre pero nada se comparó a lo que este hizo después. Aquel hombre se había volteado comenzando así a hacer una especie de travesura en la cual se transformaba en un ancianito de bastantes años, aquél monóculo que aumentaba su ojo era lo que más le daba rosa a Aurora provocando así que la tristeza que esta sentía se convirtiera en alegría, aquella chica no paraba de reír y sin embargo al escuchar aquel comentario de hizo con el papel de ancianito no la hizo sentir ni un poco mal, más bien, le hacia reír de más manera hasta ponerse algo roja.


Aquella chica caminaba junto a lo que parecia ser un hombre haciendo payasadas, con aquel papel de vez en cuando atraía miradas de los demás algo graciosas, algunos se reían otros se burlaban pero sin embargo no se podía negar que este mejoraba el ambiente volviendo el mismo una zona de pura diversión, intentando también crear algo con su don, bastante animada por aquel pequeño discurso que el le había dicho esta levanto su mano creando con la misma una llama de fuego azul. - pilla esto  - dijo esta de manera tierna mientras que levantaba sus dos manos creando así una esfera de fuego azul, el color tan llamativo era más que hermoso , parecía ser un pequeño sol en la palma de la mano de Aurora. El cual lentamente comenzaba a tomar formas, no era mucho lo que sabía hacer pero estaba intentando, desde una estrella hasta un corazón comenzaba hacer formas en ese entonces sólo geométricas, eran las únicas que hasta los momentos había aprendido. Lentamente de su mano después de un pequeño rato comenzó a salir un radiante hilo de fuego el cual sin lastimar comenzó a rodear a aquel hombre y a Aurora, hasta después de varias pasadas del mismo hilo se formaba un gran capullo que los encerraba, el mismo no era cortamente cerrado, este se unía más como una cesta , mediante hilos del mismo fuego entre ellos se comenzaban a crear leves flores del mismo, hasta que sin ya poder más Aurora bajo los brazos liberando todo el fuego dejando al final más que un gran lago de nieve derretidas y sus manos más que cansadas por el acto. No había sido perfecto, tampoco había sido mucho pero más que eso esta había sentido que había hecho algo lindo con su don, provocando así que esta levantara su vista en dirección de su opuesto, esperando del mismo una reacción de conformismo, sintiendo así que este pensaría que era poco lo que ella había hecho.


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Re: Patches of Sky [Rol libre]

Mensaje por Eis Konec el Sáb Nov 14, 2015 7:00 pm

¿Era posible todo aquello? Los trazos que dibujaba en su cabeza moldeando ideas y pensamientos de las cosas que podría  o no podría realizar, pues al final una compañía no se tenía todos los días. Él lo sabía, había vivido por años con animales lejos de los humanos, había experimentado vivir con más humanos de la cuenta en el orfanato y a fin de cuentas en este ahora sin edad, en estos tiempos tan oscuros. El, tan neutral, tan indiferente de la maldad y del bien que haya en el mundo simplemente se limitaba a estar ahí, a existir, a sonreír. ¿Ella podía encontrar su lugar? El simplemente asechaba en su intento de parecer un anciano con la barba y el bigote congelado, renqueando abriéndose paso con el bastón continuo con su teatral obra cómica, era todo tan divertido que si pudiese congelar el tiempo lo haría pues ni si quiera el disfrutaba tanto el actuar de aquella forma si se encontraba solo. Entonces fue cuando sus pensamientos brotaron como las flores en los hilos que ella conjuraba, las flamas que parecían describir la unión de la naturaleza y la magia, tan definida e imperfecta, abrumadora y singular. Eis Eis, muchacho… ¿Recuerdas la conversación que tuvimos? Convenciste a alguien de que su don no solo sirve para destruir, pues a ti nunca te importo diferencias la magia blanca de la negra, para ti es la misma cosa usada para diferentes cosas. ¿Pero de verdad piensas que ella no tendrá que destruirlo todo alguna vez? ¿Qué crees que te diga cuando le digas el porque te aislaste del mundo hace tantos años en Japón? Sabes muy bien que de descuidos puedes crear universos, pero así de fugaz se puede ir. A ignorar la voz de la consciencia, no siempre era sano hacer lo que te dicta algo que no sea tu verdadero yo, disfrutando de la exhibición de magia de fuego que ella hacía gala este se limitó a estirar los brazos a lo largo dejándose llevar sintiendo el calor reconfortante  y la luz en su rostro, los iris azules reflejando la belleza que podía verse atreves del fuego. La verdadera alegría no se mostraba mediante sonrisas, ni bellos recuerdos, él se limitó a cerrar los ojos dejando que unas cuantas lagrimas descendieran de su rostro pero no se podían notar puesto que el fuego derretía poco a poco la humilde imitación de anciano que él había creado. Suspiro con fuerza inhalando el vapor que surgía por el hielo y el agua evaporándose poco a poco por las hermosas flores y figuras que ella con mucha concentración realizo.

Cuando ella acabo su demostración el simplemente con un placer más intenso se abalanzo sobre ella abrazándola ahora siendo el quien invadía su espacio personal, rodeo su espalda con sus brazos y le apretó suavemente para despegarse casi de inmediato luego le sujeto de los hombros y sonrió mientras aun le escurría el agua del cabello y la cara. Dando brincos de emoción pues satisfecho de haberle hecho llegar su idea él se veía más fascinado que ningún otro por la espectacular demostración de fuego, al final de cuentas manipularlo siempre era un tema complicado pues no bastaba con imaginarlo.  A pesar de que no le agradase el fuego, razón por la que se desarrolló en el la idea del agua desde pequeño, por el recuerdo del incendio que acabo con la vida de los pobladores de su aldea. Había algo en las llamas que le atraía, que le parecía revelar algo más asombroso y lleno de vida en su interior. Sin embargo se mostró reacio a seguir indagando en aquella mentalidad, pues si había alguien que podría mantener la compostura mentalmente mientras se ríe a carcajadas, es el. Ya luego de terminar las risas este se inclinó hacia adelante haciéndole una reverencia, y luego poniéndose su gorro de panda nuevamente.

Me quito mi gorro, si mi gorro de panda… ¿Esperabas un sombrero formal? El viejo anciano se lo llevo. Como decía, me quito mi gorro ante tu demostración, una belleza completa creo que con un poco de practica podrías hacer cosas hermosas,  a pesar que creas que su naturaleza es dañina y ahora conoces la belleza del arte te diré una cosa, debes mantener un equilibrio entre ellas pues al final te observo y te puedo decir nuevamente, que este mundo no se rige por bien y mal, sino la forma que le demos a nuestras acciones y algunas incluyen destruir. Imagina lo peligrosos que podríamos ser al desarrollar por completo el don, podrías disecar a alguien vivo, y yo ahogarlo con sus propios fluidos corporales. ¿Qué siniestro suena verdad? Puede que te llegues a sentir entre la espada y la pared, pero así como la belleza no debe limitarte para vencer, tampoco la destrucción que impartas te debe hacerte olvidar que no eres un monstruo que solo puede quemar, así como la luz nos puede conducir por la oscuridad, nos puede cegar. Todo es muy caótico y metafórico… Este mundo ya no es uno solo, son muchos en distintas cabezas. ¿Sabes? Yo prefiero ser un parche en el cielo, una nube, transformarme al viajar, no pesar e irme, ser una nube nada más… Si tengo que nublar el cielo lo haré, pero los niños podrán ver figuras en mí y soñar con magnificas leyendas reflejadas en el cielo, de la misma forma como puedo traer lluvia e imaginarme afuera del orfanato saltando en los charcos de agua.

Luego se rió en bajo y se acercó un poco más a ella, el medio día parecía ahora un lejano recuerdo que daba paso al atardecer, él no tenía prisa ni nada pues apreciaba la compañía que aquella señorita le podía brindar a un viejo solitario como él. Pero debía cambiar el rumbo de la triste conversación que estaban teniendo ahora por lo que al acercarse, levanto un poco su gorro  seguidamente levanto su brazo de la misma manera de la cual le obsequio un copo de nieve, ahora este hacia uno igual de bello y brillante pero con una prensa por debajo para engancharlo en su cabello.  Se alejó lo suficiente para admirarle bajo la luz del atardecer y se sonrojo encantado por lo que tenía frente así mismo, nunca había tenido el placer de llamar a alguien amigo y la idea de poder disfrutar de su magia, de la naturaleza y del tiempo de aquella forma era el mejor regalo que él podría tener presente en su día a día. Pero ya tantas demostraciones de magia hacían sentir el peso de sus años, estaba cansado de estar jugueteando con su mente y destreza, aunque no lo reflejaba con palabras ahora parecía más decaído enmarcándosele un poco más el rostro que a pesar de estar inmaculado y bien conservado, se veía agotado con grandes ojeras bajo sus ojos. Entonces él le miró fijamente y empezó a hablar nuevamente, con un tono de ternura en sus palabras que no había demostrado antes, era como si en cualquier momento empezase a romper a llorar.

Siento como si hoy me hubiese bebido una poción Felix Felixis, ha sido maravilloso chocar contra la señorita Aurora. Antes de encontrarme con usted estaba patinando, donde la gente no me pudiese mirar, antes de patinar me había dormido mientras imaginaba que yo era una nube… Un parche en el cielo.


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Re: Patches of Sky [Rol libre]

Mensaje por Aurora Selwyn el Dom Nov 15, 2015 8:36 am

Aurora seguía mirando el suelo con un gran charco de hielo derretido, esta se sentía levemente orgullosa de aquella escena que había creado, por algunos momentos se quedó pensativa ¿Podía hacer arte tal cual lo hizo el? ¿ella no era todo destrucción? Sus incógnitas se volvieron abundantes en su mente así a la vez que seguía mirando el suelo,. para minutos después, así poder levantar el rostro pero para poder observar sus manos, Sí, había creado arte, esto era mucho de lo que había pensando y hecho en años, y es que la ultima vez que había intentado algo esta había incendiado casi un árbol completo. Pero sus sorpresa fue aún mayor al momento en que ella terminó su actuación, leves minutos pasaron de completo silencio donde de vez en cuando daba miradas a su opuesto, el cual en instantes este se encontraba abalanzado sobre Aurora en un fuerte abrazo, provocando así que un gran rojo de sus mejillas se hiciera presente, estaba más que apenada, pero cuando esta iba a devolver aquél abrazo correspondiendolo aquél hombre ya se había apartado. ¿Que estaría pensando el de ella, le habría gustado? ¿habrá pensado que solo era un acto de mediocridad? sus dudas crecían más y más al igual que las ganas de darle vueltas a su anillo de plata, el cual por más que le ayudase en momentos difíciles este no calmaba su ansiedad.

Pudo escuchar como aquél hombre hablaba, más que sabio no podía ser por lo cual esta atendía a cada palabra que el decía, a pesar de que Aurora fuese de ese tipo de personas que podía escuchar cien cumplidos, si había solo un comentario negativo esta se deprimiría, pero más que algo malo lo que este le estaba dando era lección. Cada quien asume su mundo de forma diferente, puedes dejarte llevar por lo que esta mal, o aceptar que puedes hacer el bien, teniendo en cuenta que debes tener una dualidad en donde no todo se vuelva un desastre total, pero al fin y al cabo el mundo es tuyo, tu eres y tomas las cosas como quieras hacerlo, esto llegó a entender Aurora, y sin siquiera cuando el hombre había dejado de hablar esta asintió varias veces entendiendo a lo que este había dicho. Ya se había más que dado cuenta que Aurora no era de conversar mucho, más bien, le encantaba escuchar lo que fuesen a decir, claro, depende de la situación, si esta se molesta más que hablar esta gritaba [...] Esta dejo de girar su anillo con algo más de calma, el había confirmado que lo que ella había hecho el lo vio como belleza, por lo cual se sintió más relajada consigo misma, pero sin embargo, la ansiedad del no querer arruinar todo no pudo evitar que esta levantase su mano con intenciones de jugar con sus talismán, vaya que sin el, ahora mismo esta sería un monstruo que tal vez no tuviera poder sobre si mismo. Esta estaba por seguir con su camino cuando notó como el rostro de aquél hombre se dirigía en dirección al atardecer que se aproximaba sobre ellos, esta estaba apunto de decirle para apurar su paso y poder comprar las cosas necesarias sin tener el apuro de que cerrará la tienda, pero todo cambió cuando este hizo aquella acción que a cualquier persona le hubiese sonrojado.

Aquél hombre posiciono un pequeño broche de copo de nieve en el cabello de ella, y se alejo a eso de dos paso para poder contemplarla, su mirada al igual que el sonrojo de las mejillas de este hicieron que Aurora mordiera su pulgar mirando el suelo, más que sonrojada esta estaba por echar humo por sus mejillas, le estaba haciendo una competencia a un tomate verdadero, el cual parecía ganar ella, esta sonrió de manera tierna al escuchar las palabras que este nuevamente pronunciaba, dedicando así toda su atención a las mismas. Lo que este le había dicho había cautivado a Aurora, sintiéndose de igual manera, más que una cosa de suerte fue tal vez el destino lo que acompaño a aquellas dos personas, dando así la tarea en que algún momento estos tuvieran que encontrarse entre sí. -Más que suerte tal vez el destino fue el que hizo esta obra, digo, ¿las cosas pasan por algo no?- Dijo esta con una leve sonrisa encima mientras que intentando no parecer tan sonrojada por el broche esta comenzó a acarrear nuevamente aquél hermoso árbol de navidad entre la nieve, colocando su cuerpo junto a su compañero, claro con su distancia necesaria para poder así dirigirse a la zona de las tiendas del lugar, Aurora se sentía complacida de aquella compañía. Mientras algunos miraban raro la escena de aquellas dos personas esta la veía perfecta por que es decir... Algún día Aurora tendrá sesenta años ¿no? y seguirá viéndose por siempre como esta se ve ahora. Así que más que costumbre, esta se preparaba para lo que fuese a pasar en su futuro , tal vez cuando andase por las calles con su hijo de tal vez veinte años y ella se viera hasta menor que el... pero claro, todo tiene su tiempo.  Nuevamente dirigió su mirada en dirección a aquél hombre para poder así hacer una serie de preguntas, ya , para ella demasiado silencio era más que suficiente.

-¿Cual es su edad? ¿de donde viene? ¿Cómo es que sabe tantas cosas? y por ultimo. ¿Por qué el hecho de estar aquí, junto a mi? claro teniendo tal vez mejores cosas que hacer... - Preguntaba esta con algo de gracia , así a la vez que esta caminaba, dejando en total calma su broche de copo de nieve posicionado en su cabello.


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